Chicos y pantallas: entre el riesgo y los beneficios


Cada vez hay más dispositivos en los hogares y los niños aprenden a manejarlos apenas salen de la cuna, pero los especialistas alertan sobre los riesgos latentes.

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EN LA JUSTA MEDIDA. Bernabé Camacho Olivera y su prima, Mia Callejas Camacho, le sacan el jugo a la tablet. Tienen permiso para usarla no más de dos horas por día.
La primera vez que tuvo una tablet en su mano, Felicitas, de casi tres años, deslizó el dedo sobre la pantalla como si la hubiera usado en varias oportunidades. “Nació con un chip”, dice su mamá, Natalia Jiménez Terán, psicopedagoga. “A ella le encanta; todo el día quiere estar pegada a la pantalla. Pero no la dejo, aunque llore y patalee”, realza la profesional.
Chupete electrónico, niñera digital. Las tablets ya tienen varios sinónimos en los consultorios de los pediatras. Desde que aparecieron los dispositivos táctiles los chicos se acercan mucho antes a las pantallas. A nadie le sorprende ver manitos cada vez más pequeñas que se mueven con una destreza envidiable sobre los vidrios de celulares o tablets.
Los resultados del último estudio de Carrier y Asociados en Argentina sorprendieron a los expertos. Las tablets, de la mano de su bajo costo, siguen ganando espacios. Están presentes en el 50% de las familias. La tendencia a tener dos o más de estos dispositivos es claramente más alta en los hogares con menores. Hace tres años, el mismo sondeo mostraba que el 17% de los hogares argentinos poseía una tablet conectada a la web.
Las cifras evidencian que las tablets han sido uno de los regalos más elegidos por los padres para el Día del Niño. Gabriel Sáez, empleado de un comercio de electrónica, confirma el dato. “No es raro escuchar a un papá o una mamá contarnos que la llevan para que sus hijos de dos o tres años se entretengan y se queden quietos un rato -confiesa el empleado-. Los chicos se desesperan por estos aparatos porque pueden ver dibujitos y jugar”.
Roxana Morduchowicz, autora del libro “Los chicos y las pantallas”, opina: “cada vez más niños toman contacto con las pantallas táctiles porque es muy fácil deslizar la mano, mucho más que pulsar botones”.
“Es un alivio para los padres y nuevo fetiche infantil. Ahora bien, ¿es el mejor juguete?”, plantea la psicopedagoga Jiménez Terán, no sin antes aclarar que ella debe ponerle límites a su hija constantemente para que esta pantalla no sea su único entretenimiento.
La ciencia todavía no logra ponerse de acuerdo sobre los efectos de largo plazo que provoca la exposición prolongada y el uso excesivo de pantallas táctiles en la primera edad. Sin embargo, Morduchowicz dice: “puedo asegurar que no les favorece en nada cuando la usan en forma desmedida y son muy chicos. Antes de los dos o tres años conspira contra el desarrollo de los sentidos, de la motricidad y contra la necesidad vital de que estén en contacto con la realidad real”, señala a LA GACETA la doctora en Comunicación.
Por su parte, Jiménez Terán -que está haciendo un máster en neurociencias- cuenta que cada vez más chicos llegan a su consultorio con dificultades en la motricidad asociados con el uso abusivo de las pantallas táctiles. Los problemas arrancan en jardín de infantes y van desde agarrar mal el lápiz, no saber abrochar un botón, armar un rompecabezas o cortar con tijera.
“Es lo que se conoce como motricidad fina. Son movimientos pequeños que requieren una especial atención, destreza y dominio. El uso de tablets no permite que se desarrollen a tiempo los músculos necesarios para estos movimientos tan específicos. También vemos cuánto les cuesta los chicos empezar a escribir y con letra clara, ubicándose en los renglones. En la actualidad, a los 4 o 5 años ya se ven los efectos del uso excesivo de tecnología”, detalla. Añade que también se demostró que los chicos que pasan muchas horas sentados pueden presentar dificultades posturales, falta de sueño y de otras conductas. Incluso puede incidir en e l desarrollo del déficit atencional.
¿Pero la exposición a las pantallas es necesariamente mala?, le consultamos. “Todo es relativo, depende de la cantidad de horas que se expongan y del contenido que consuman los chicos”, resalta la especialista. “Los chicos son nativos digitales. No podemos evitar que estén cerca de la tecnología. Esta no es buena o mala. Todo depende del uso que se le dé. No olvidemos que también puede tener muchos beneficios: estimula aspectos de la inteligencia, nos ayuda a resolver distintas dificultades, estimula la parte visual, ayuda a desarrollar habilidades”, expresa Jiménez Terán, quien siempre les da estos consejos a los padres:
- Limitar el tiempo del uso de la tecnología a dos horas por día.
- Fomentar actividades físicas, creativas y deportivas.
- Controlarlos: elegir los juegos que van a usar en la tablet.
- No darles dispositivos hasta los dos años.
- Hacerlos jugar con las manos.

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